jueves, 11 de mayo de 2017

NUEVO TRATADO DEL LAZARILLO DE TORMES.

¡Hola! Aquí os traigo una nueva entrada a mi blog.
Hoy os traigo una actividad que realizamos en clase.
¡ESPERO QUE OS GUSTE!

Dicha actividad consistía en inventar un nuevo tratado del libro "Lazarillo de Tormes".

Después de todo lo ocurrido con mi esposa, decidir dejar la ciudad y todos los recuerdos y pensamientos que me anclaban allí.

Tras varios días y semana cabalgando, llegué a una ciudad que ni su nombre conocía. Al entrar a dicha ciudad, pregunté a algunas personas que por allí se encontraban. En la que pedía un amo, un amo para poder subsistir, ya que en la ciudad de Sevilla no conocía a nadie. Tras varias horas de búsqueda, llegué a un enorme palacio, en el que en la puerta había varios hombres armados hasta las cejas, diría yo. Pregunté, si se encontraba alguien en su interior con el que yo pudiera dialogar. Y así fue, me llevaron a una gran sala donde se encontraba un califa. Al entrar en la sala, aquel hombre me preguntó:

-¿Para qué desea usted hablar conmigo?- Preguntó en un tono de superioridad.
-Llevo caminando varios días, sin encontrar un amo que me ayude…- Dije temeroso
-Con que… un amo ¿No?- Una sonrisa malévola se alzó en su rostro.
-Si, yo solo pido comida y un techo en el que vivir.
-De acuerdo, mañana mismo empezarás.- Dijo el gran califa.

Lo guardias, me condujeron a una habitación pequeña, sin ventanas ni nada parecido, diría yo, que eso era una especie de zulo. A la mañana siguiente, varios hombre vinieron a buscarme, me llevaron ante el califa, el cual con tan solo verme, me propinó un fuerte azote, al que él contestó, que lo merecía ya que solo me dediqué a dormir, solo a descansar tras un largo y duro viaje desde Toledo. Sorprendido, solo agaché la cabeza en muestra de perdón. Todos los día posteriores a este, se resumian en golpe tras golpe, bien porque no terminaba mi tarea, o bien “para educarme”, como él decía. Yo convencido de que alguno de esos golpes fueron propinados por mi culpa, pero no era así, muchos de los que día tras días veían las fuertes palizas que mi amo me causó, se aterrorizaban ya que ellos, habían sufrido los mismo que yo.
Una mañana, me levanté y por sorpresa, recibí un pequeño pergamino en el que mi esposa me contaba lo mal que estaba tras mi marcha, ya que se sentía lo mala esposa. A raíz de esto, fue una de las consecuencias que me hizo volver a Toledo con mi esposa y dejar atrás todas las palizas y recuerdos negativos dejarlos allí.

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